Olor a gas en la casa, el medidor que marca consumo con todo apagado o un calefont que se apaga solo: se corta el suministro, se revisa la red con prueba de hermeticidad y se repara el punto que pierde, por instalador autorizado.
Primero se cierra la llave y se ventila. Elija su comuna.

De la manguera del balón a la prueba de hermeticidad completa. Elija el que se parece a lo que le pasa.

Se corta el suministro, se ventila y se recorre la red con detector electrónico hasta ubicar el punto: uniones, válvulas, mangueras, reguladores y artefactos. Se confirma con agua jabonosa y se repara por instalador autorizado. Antes de reponer el gas, se prueba la hermeticidad.

Se cierra la red, se presuriza y se mide con manómetro durante el tiempo que exige la norma: si la presión cae, la red pierde. Es la prueba que dice si hay fuga aunque no se huela, y la que se hace después de cualquier reparación antes de reponer el suministro.

En gas licuado, la fuga más común está en la manguera vencida, el regulador viejo o la conexión al balón. Se revisa la fecha de la manguera, el estado del regulador y la abrazadera, y se cambian por componentes normados. Un balón a la intemperie con sol directo también se revisa.

Válvulas de quemador gastadas, la conexión flexible detrás de la cocina y la unión al horno son puntos frecuentes de fuga. Se revisa cada válvula con el detector y la conexión con agua jabonosa, y se cambian las piezas que pierden.

La conexión de gas del calefont, su válvula y el regulador son puntos de fuga habituales, y un calefont que se apaga solo puede ser evacuación de gases más que fuga. Se revisa la conexión con detector y la combustión en la misma visita.

Llama amarilla o naranja, hollín en la olla, dolor de cabeza cuando la cocina o el calefont llevan un rato encendidos: es mala combustión y produce monóxido de carbono, que no se huele. Se revisan los quemadores, la mezcla de aire y la ventilación del recinto.

Cuando se compra una casa, se hace una remodelación, se cambia de gas licuado a natural o hay dudas sobre una instalación antigua, se recorre la red completa: trazado, materiales, uniones, llaves de paso, ventilaciones y artefactos, con prueba de hermeticidad al final.

Estufas a gas, calefactores, cocinas industriales de locales y hornos: conexiones, reguladores propios y ventilación del recinto. Una estufa a gas en un dormitorio cerrado es un riesgo aunque no tenga fuga.
Detección de fugas de gas en 37 comunas. Elija la suya para ver el detalle y coordinar la visita por WhatsApp.
Cuatro compromisos concretos, iguales en todas las comunas.
Se cierra la llave de paso, se prueba el medidor y se aísla el tramo antes de tocar un muro.
Trabajo, materiales y mano de obra en un mensaje. Nada se cobra fuera de eso.
Cerámicas, empaquetaduras y flexibles antes que cambiar la grifería entera.
Sin call center. Quien responde el WhatsApp es quien va a hacer el trabajo.
Cierre la llave del balón o del medidor, abra puertas y ventanas, no encienda ni apague luces ni artefactos, no use el celular adentro y salga. Escríbanos desde afuera. Se revisa toda la red con detector y se repara antes de reponer el suministro.
Depende de dónde esté la fuga y qué haya que cambiar: una manguera o un regulador se resuelven en la primera visita; una unión embutida o una red antigua exigen más. Con la descripción anticipamos un rango por WhatsApp; el valor se confirma por escrito con la fuga ubicada.
Todo trabajo sobre la red de gas —reparar una unión, cambiar un regulador, mover una cañería, conectar un artefacto— lo ejecuta un instalador autorizado por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, como exige la norma. La detección y el diagnóstico se hacen con instrumentos; la reparación, por instalador autorizado.
Se cierra la red, se presuriza y se mide con manómetro durante el tiempo que exige la norma. Si la presión se mantiene, la red es hermética; si cae, pierde, y se busca dónde. Es la prueba que se hace después de cualquier reparación antes de reponer el suministro, y la que explica un medidor que marca con todo apagado.
Una llama amarilla o naranja, con hollín o que se despega del quemador, es combustión incompleta: quemadores sucios, mezcla de aire mal regulada o presión incorrecta. Produce monóxido de carbono, que no se huele y es peligroso. Se limpian y regulan los quemadores y se revisa la ventilación del recinto.
Puede ser la conexión de gas del calefont, su válvula o el regulador, y se revisa con detector. Pero un calefont que se apaga solo suele ser el sensor de tiro cortando por mala evacuación de gases, no una fuga. Se comprueban las dos cosas en la misma visita: la conexión con detector y la combustión con el equipo encendido.
Cuente qué pasa, desde cuándo y en qué comuna está. Le anticipamos el rango y coordinamos la visita.
Cotizar por WhatsAppRegión Metropolitana, Valparaíso, O'Higgins, Maule y Coquimbo, y las comunas vecinas de cada una.
Se coordina por WhatsApp. Las fugas con agua corriendo y los desagües desbordados se priorizan en la agenda.
Indique su comuna y cuente qué pasa; le confirmamos y coordinamos la visita.